Me habría encantado tener acceso a esta clase material en vez de los aburridísimos libros con montones de fórmulas y diagramas que en realidad hacían muy poco por fomentar el entusiasmo por la ciencia.
De hecho casi diría que muchos de mi generación desarrollamos nuestra imaginación a pesar de y como escape al tedio de las clases.
El Hajime en Bangkok, Tailandia puede parecer el típico restaurant japonés de los que hay millones por todo el mundo… claro, esto es hasta que uno entra y se encuentra con los meseros más originales y auténticamente incansables del planeta.
La dueña, Lapassarad Thanaphant, se gastó nada más la friolera de US$927,600.00 para crear este ingenioso lugar.
Y, por si fuera poco, entre orden y orden los ‘meseros de acero’ también entretienen al público:
No se que tan buena sea la comida, pero me encantaría ir a un restaurant así solo por vivir la experiencia de ser atendido por un robót.
Me pregunto si los ricos y famosos estarán muy contentos con este invento.
La Universidad Estatal de Ohio, como parte de su programa de investigación interdisciplinaria en interfaces e interacción maquina-humano, ha desarrollado un ‘robot paparazzi’.
Este personaje está programado para seguir a el movimiento de las personas a su alrededor, acercarse y fotografiarlas, enviando de inmediato la imagen a las principales redes sociales. Como una manera de hacerlo menos intrusivo, el ‘cyber paparazzo‘ reacciona a las expresiones faciales y solo fotografía a quienes sonríen (lo que indica que no les importa salir en la foto).
Espero que el siguiente modelo lo hagan blindado… digo, por aquello de los guaruras o las celebridades irritables.
Un miércoles de tecnología con aroma a alfombra roja.
Desde hace casi 10 años, el término ‘telepresencia’ ha sido una de las palabras favoritas de los expertos en comunicación. Sin embargo hasta ahora no ha pasado de ser mas que una promesa cumplida a medias, como cualquiera que haya participado en una video-conferencia o chat grupal sabe.
El problema es lo difícil que es interpretar correctamente una conversación sin el apoyo de las innumerables formas de comunicación no verbal en las que hemos aprendido a depender para reforzar nuestras palabras. Un simple gesto o inflexión de voz no puede capturar la sutileza del lenguaje corporal que observamos al estar frente a frente con otra persona.
El proyecto MeBot, del Grupo de Robóts Personales del MIT, busca crear un ‘avatár’ electrónico semi-autonomo capaz de transmitir parte de esta emotividad a distancia, dándole al interlocutor remoto la posibilidad de acompañar su conversación con los rudimentos de un lenguaje corporal.
Por alguna razón al ver esto y compararlo con el ratón cyborg del que les hablé hace poco mi mente empezó a volar a lugares interesantes… y algunos un tanto terroríficos.