Pues si, por fin se me hizo probar el okonomiyaki, aunque debo confesar que no lo preparé yo.
Esta obra de arte fue cortesía de el buen Lalo Nakatani, excelente amigo y gran chef.
Y para cerrar, nato, frijol de soya fermentado. Independientemente de lo que la descripción pudiera sugerirles, la verdad es que sabe excelente.
Buena comida, buenos amigos y excelente charla, ¿qué más se puede desear?
Enviado via email por The KamikaZEN






















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