Nuestro querido Kumasan sensei y algunas de las delicias que nos enseñó a preparar el día de ayer.
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Nuestro querido Kumasan sensei y algunas de las delicias que nos enseñó a preparar el día de ayer.
Esta era una clase que esperábamos con ansia. Y terminó en un banquete delicioso, como siempre.
Domo arigato gozaimasu, Kimichan y Kumasan sensei.
猫の目
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El Hajime en Bangkok, Tailandia puede parecer el típico restaurant japonés de los que hay millones por todo el mundo… claro, esto es hasta que uno entra y se encuentra con los meseros más originales y auténticamente incansables del planeta.
La dueña, Lapassarad Thanaphant, se gastó nada más la friolera de US$927,600.00 para crear este ingenioso lugar.
Y, por si fuera poco, entre orden y orden los ‘meseros de acero’ también entretienen al público:
No se que tan buena sea la comida, pero me encantaría ir a un restaurant así solo por vivir la experiencia de ser atendido por un robót.
Hojaldre con mermelada de chabacano y habanero, salami, aceitunas negras, tomates deshidratados y queso de cabra.
Una pequeña pero deliciosa variante de nuestra noche de pizza, cerveza y rock.
¡Feliz noche de viernes!
猫の目
Nuestra segunda clase de comida japonesa.
Nabe con champiñones, nabo japonés, bolitas de arroz, hojas de crisantemo, tofu, cebollín y carne de res. Domo arigato gosaimas, Kimie to Kumasan sensei. 猫の目El resultado de nuestra primera clase de cocina japonesa y nuestra cena de anoche:
– Sopa misoshiru con camote y hongos – Arroz al vapor – Pepino encurtido – Salmón a la parrilla con salsa de soya y sake dulce – Ensalada de zanahoria y nabo japonés con vinagre de arroz y aceite de ajonjolí. Lo más interesante fue conocer de manera práctica las cinco técnicas de preparación, los cinco colores, los cinco sabores, los cinco sentidos y las cinco formas de servir que conforman los principios del “washoku”, base de la comida japonesa. Claro, lo mejor de todo fue poder disfrutarlos al final. Domo arigato gosaimas, kimie san to kuma san sensei.